Participar en el FID es mucho más que un fin de semana de feria

No quisiera que comience el Festival Internacional de Diseño sin que yo saque el ratito para escribir algunas ideas y sentimientos alrededor de esta edición 2017. Somos muchos los creativos los que esperamos estos días, cada uno por razones distintas: las charlas, la moda, las novedades del sector, las ventas, encontrarse con colegas, ver materializado un plan de muchos meses… en fin el evento se ha convertido en algo grande y esperado.

 

No soy ajena a la expectativa y el trajín que conlleva, todo lo que se ha trabajado durante el último año se expone en este evento, por eso mi parte favorita es Espacios FID. Aquí  está materializada y en ejecución la labor del diseñador, es donde se ven los avances, el progreso o estancamiento del sector. Lo que escuchamos en las charlas inspira, ilustra y en el mejor de los casos educa, pero esa parte de la que vivimos, la que trabajamos todos los días es mi favorita.

Soy una loca apasionada del producto, del tangible de las ideas y de los procesos comerciales. Vivo estos días observando y alimentándome de nuestro sector, aprendiendo de mis colegas y compartiendo con muchos lo que como Cueropapel&tijera hemos llegado a ser.

 

Este año me acompañan en mi propuesta de producto dos figuras de trabajo colaborativo valiosísimas. Por un lado Maria Amparo Tormo, colega con quien he iniciado un trabajo de investigación y desarrollo en objetos de interiorismo. Un revistero que ensambla cuero y cobre es nuestra primer pieza. La sinergia con Maria Amparo resulta de un trabajo de años en desarrollo de espacios para Cueropapel&tijera y ahora luego de aprender haciendo juntas, queremos llevar el cuero a un nuevo espacio y uso. A partir de aquí espero el camino sea divertido, próspero y sorpresivo. Queremos encontrarnos con ideas e imágenes mentales no antes exploradas y que pueda traducir para ustedes, en productos no antes vistos.

 

De igual manera, en una relación de trabajo ya por varios años y con un proceso investigativo detrás, está El Colectivo La Cabuya Cuenta de mi natal Cartago. Este consiste en un grupo de artesanas y “Martina” el Maestro Artesano de esta fibra natural la cual es cultivada, procesada y tejida a mano. Mi proceso de diseño resulta no solamente a partir del producto, sino de entender los procesos de elaboración de la tela de cabuya y plantear una solución de producto viable para llevar eficientemente este tejido a productos utilitarios. La canasta Agustina es resultado de concebir el quehacer del artesano y proponer a partir de su productividad un nuevo y original patrón en el tejido, y así ensamblarlo con cuero para resaltar su valor además de optimizar funcionalidad.

 

Como diseñadora, la colaboración con otros profesionales me enriquece mucho y me abre puertas de desarrollo, justo lo que he querido venir a comunicar en el FID. Nuestro stand invita a sentarse, a compartir, a tomarnos un café e iniciar nuevas relaciones. A contarnos historias y establecer contactos productivos. Los invito a acercarse, a conocer estas propuestas y ser parte de Cueropapel&tijera en estos días tan activos del diseño y la innovación.

 

Finalmente quisiera resaltar profunda gratitud para con el Ministerio de Cultura y todas sus partes. Fiorella Resenterra y su equipo en el MADC, quienes han significado a lo largo de años ya, la mejor plataforma expositiva del diseño en Costa Rica. Justamente el proyecto de la cabuya tomó forma en el último encuentro artesanal que se dio en el marco de la Feria Hecho Aquí, organizada por el Ministerio de Cultura. Adriana Ramírez y Loida Pretiz hicieron posible esta sinergia de artesanos y diseñadores, en donde formalicé la relación con la colectivo artesanal de cabuya y que hoy ya se traduce en un producto colocado en el mercado. Nuestros distribuidores ya comercializan el producto de la cabuya y muy pronto será parte de nuestra oferta en aeropuertos. Desde ya proyecto el momento en que llevemos este material tan propio de nuestra cultura a mercados internacionales en compañía de cuero costarricense.

 

Con esta nueva línea una vez más me complazco en la producción local, el diseño con identidad y la viabilidad de un producto que unifica artesanía y diseño de manera exitosa. Gracias a quienes a lo largo de estos procesos, me han apoyado y han sido espléndidos en compartir su tiempo y conocimiento. Mi equipo de artesanos y colaboradores, se llevan el más grande de los méritos, así que el abrazo se los doy personalmente.

 

Los espero estos días por el FID.






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