Una plegaria a la lluvia

De un puñito de tierra seca, que yo creí mata muerta, hoy brotó a la luz un tallo verde. Le atribuí el milagro a estos aguaceros espontáneos en pleno verano y al mismo tiempo me pregunté… ¿Cuántas cosas creemos muertas antes de tiempo?

Inmediatamente pensé en mi blog. Que abandono con tanta facilidad y que aún después de meses de no escribir, y no hacer nada por el, me llega un mensaje y luego otro… ¡Y otro! De alguno que me leyó y se inspiró. Y yo siento como ese tallito verde que sale a la luz, saltando en vida cuando se creía muerto.

Y aquí estoy. Porque si alguna de estas páginas le ha hecho bien a alguien, ha sido a mí. Y me debo este rato de silencio, con ustedes y conmigo. Hablar sin vernos y conocernos de lejos. Pero es imposible escribir solo para mí, me inquieta quien me lee, qué aportar, significar algo, dejar rastro, poner mi parte y entusiasmar para que ustedes pongan el resto. Escribir no me viene tan fácil, me toma tiempo, pero me invita a una reflexión que no me ofrece ninguna de mis otras actividades. Entonces regreso.

¡Que llegue la lluvia y haga milagros y den frutos raíces de proyectos que creemos muertos!

Nos vemos pronto,

Sofia

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