Motivada por el deseo de conservar de algún modo el arte y trabajo de mi abuelo y encontrando como diseñadora que el cuero es el material con que más me identifico por su carácter, fuerza y naturalidad, decidí emprender este viaje de hacer empresa, del cual sumo ya muchas historias que contar y me ha significado sin duda un sueño que se cumple todos los días. 


Fue en el año 2006 cuando la idea de negocio me llegó a la cabeza. Meses antes de despedir a mi abuelo para siempre, le comenté que quería quedarme a cargo de su taller y trabajar con Alexander, artesano y discípulo suyo de los últimos 16 años. Al fin y al cabo, de aquel taller de encuadernación donde restauraba libros de iglesias, empastaba protocolos legales en cuero y fabricaba artículos como llaveros, billeteras y alguno que otro recuerdito o encargo especial, había salido adelante toda la familia. No era loco pensar que aquello valía mucho, que conservarlo sería "inmortalizar" a mi abuelo pero sobretodo, que la esencia de un clásico taller artesanal de los que ya casi no se ven, trascendería más allá del patio de nuestra casa con un poco de esfuerzo y trabajo. Estaba segura que a muchos como a mí les encantarían las herramientas de madera vieja y gastada, el olor más puro del cuero y la perfección con que Alexander aprendió a empastar libros. 


Empecé inyectando pequeños detalles de diseño a lo que ya existía, a poquitos fuimos añadiendo un poco de color, atreviéndonos en la forma de una libreta, en la combinación de los materiales, en variar la función de algún objeto. Digo "nosotros" porque nunca estuve sola, mi emprendimiento desde el día uno tuvo a Alexander como compañero, como puente entre mi abuelo y yo, quien ha conservado de la manera más intacta posible la forma de coser un libro, de cortar el cuero, de doblarlo, de encerar el hilo... Hicimos el primer bolso en el año 2009, para un amigo quien me lo pidió y experimentamos así la posibilidad de saltar de hacer libretas y llaveros a hacer bolsos. 


Conservo ese primer bolso, como conservo algunas de las primeras libretas que fabriqué con Alexander en esos primeros ejercicios de diseño. Hoy en día ni él ni yo hacemos bolsos, nuestras tareas han evolucionado. Dirigimos un equipo de artesanos que así como él suman años de experiencia. Seguimos de cerca los procesos y sobretodo nos ocupamos todos los días a ser fieles a lo que mi abuelo nos enseñó: a hacer bien las cosas. 


Como diseñadora, en el cuero he encontrado el material perfecto, la inspiración y el protagonista de mi trabajo. El cuero es por sí mismo bello, hermoso, fuerte y versátil. Es dócil, maleable y rígido a la vez. Me apasiona verlo, olerlo y tocarlo. Sus imperfecciones, las cicatrices de la piel, su textura y el brillo que toma con el tiempo son elementos de diseño en acción constante. Un producto en cuero evoluciona, cambia, se vuelve oscuro, se vuelve viejo y más bello con el tiempo. Sumar color al cuero ha sido de mi parte, una nueva forma de expresión. Pasamos de concebir el cuero como un material clásico a un material contemporáneo, el uso del color le ha dado a mi propuesta de diseño mucho valor no sólo como recurso propio de expresión sino como elemento diferenciador en el mercado.


Soy costarricense, diseñadora industrial, emprendedora y soñadora, mis productos están cargados de mucha pasión, tienen un sabor cultural y una exigencia de calidad que espero muchos sean capaces de apreciar. A través de cueropapel&tijera deseo que el mundo disfrute el cuero, en un sentido práctico y útil, respetuoso con el ambiente y que finalmente nuestros productos se conviertan en una forma de expresión propia de lo que se es y de lo que se cree. 


Cueropapel&tijera a la memoria de mi abuelo, al impulso del talento humano y a la belleza de nuestros espacios personales. 


Sofia Protti